Roja y regalada, así es como debe ser la ropa interior que luzcamos la noche del 31 de diciembre debajo de vestidos de fiesta, faldas y pantalones de noche o del pijama (éste último para los que decidan no salir de casa, total, no hay obligación). El objetivo es atraer el amor, ¡supersticiosas y supersticiosos del mundo luzcan sus mejores galas interiores en color rojo! Prueben la tonalidad más encendida, igual consiguen un amor cargado de pasión, que nunca viene mal...
¿Y por qué roja? Buscando y rebuscando en internet he encontrado una supuesta explicación, no 100% fiable claro. Por lo visto esta tradición se remonta a la Edad Media, época oscura donde las haya en la que por incultura, superstición y religión había prohibiciones hasta debajo de las piedras. En ese tiempo el rojo era un color tabú porque se asociaba con la sangre, el demonio y la brujería, como es natural, era un tono prohibido. En algunos lugares y durante unos años no se podían consumir ni cultivar alimentos rojos, mucho menos vestir de este color.
Con el tiempo, la tonalidad que en la cultura china trae buena suerte pasó a identificarse con la sangre en un sentido positivo, como de fuente de vida. Era el color del que se teñía el cielo cada mañana al salir el sol, dejando atrás las frías y tenebrosas noches de invierno. De este modo, el rojo pasó a significar buena suerte, vida y prosperidad y las gentes comenzaron a vestir de este alegre color, sin embargo no lo hacían dejándolo a la vista sino escondido debajo de la ropa.
Superstición o no, lo que está fuera de discusión es que la lencería roja es, contando con la negra, un arma muy poderosa para seducir, sentirse atractiva y sexy así que aunque sea por eso... ¡Feliz y roja Nochevieja!
















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